Julia Ayuso, directora de la Escuela, compartió panel con representantes clave del ámbito institucional, empresarial y de UNESCO, reforzando el papel de la sostenibilidad en la formación del talento del futuro

Julia Ayuso, directora de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea, participó en la Kumbre de Sostenibilidad 2026 celebrada en Quito, un encuentro organizado por Revista Ekos que reunió a líderes del ámbito público, privado y académico para reflexionar sobre los grandes retos del desarrollo sostenible.
En el marco del evento, se desarrolló el foro “La educación como herramienta de transformación productiva y social”, un espacio que puso sobre la mesa una cuestión urgente: cómo formar talento capaz de responder, al mismo tiempo, a las necesidades del país y a las exigencias de un mercado laboral en constante evolución.
El panel estuvo integrado por Josué de la Maza, presidente ejecutivo de Nestlé Ecuador; Julia Ayuso; Gilda Alcívar García, ministra de Educación, Deporte y Cultura; y contó con la moderación de Tatiana Villegas, representante de UNESCO en Ecuador.
Desde la perspectiva académica, Julia Ayuso insistió en que la sostenibilidad debe dejar de abordarse como un elemento aislado para convertirse en un eje transversal en la formación. Más allá de preparar para profesiones concretas, defendió la importancia de desarrollar criterio, capacidad de adaptación y una mirada crítica ante un entorno cambiante.
El foro dejó una idea central: la educación, por sí sola, no puede cerrar las brechas existentes. Es imprescindible una articulación real entre el sector público, la empresa privada y la academia para formar talento pertinente, impulsar la productividad y generar oportunidades.
A partir de su participación, Ayuso reforzó una convicción clave: las empresas que sobrevivirán en la próxima década serán aquellas que integren la sostenibilidad en el núcleo de sus decisiones de negocio. Para ello, necesitan talento capaz de pensar, cuestionar y actuar desde este enfoque.
En este contexto, subrayó también que el reto es necesariamente colectivo. Ni las universidades, ni las administraciones públicas ni las empresas pueden afrontarlo de forma aislada. “O es colectivo, o no es”, concluyó, destacando el compromiso de la Universidad Europea como parte activa de este ecosistema de transformación.