

El metabolismo conecta la alimentación de cada persona con la salud a nivel celular y responde de forma dinámica al estilo de vida. Este complejo sistema bioquímico determina desde cómo nuestro cuerpo mantiene su temperatura hasta la forma en que asimila los nutrientes para reparar tejidos y generar energía.
Si tienes interés en profundizar sobre este campo y llegar a ser un experto capaz de transformar la calidad nutricional de las personas, especializarte con una Maestría en Nutrición Clínica de la Universidad Europea en Ecuador te permitirá adquirir conocimientos sobre prevención y tratamiento de enfermedades, así como diseño y aplicación de programas nutricionales adaptados a cada paciente.
El proceso de metabolismo es un conjunto de reacciones bioquímicas que se producen en las células de nuestro organismo para convertir los alimentos en energía y así mantener las funciones vitales. Estas transformaciones químicas a nivel celular son estudiadas en profundidad por la bioquímica, disciplina que analiza cómo funcionan los procesos vitales en todos los seres vivos.
Se trata de un proceso a través del cual el cuerpo humano transforma lo que se ingiere en energía necesaria para respirar, hacer circular la sangre, mantener la temperatura corporal, digerir y eliminar los alimentos, además de realizar actividades cotidianas del día a día.
Por tanto, el metabolismo no es solo la velocidad a la que se queman las calorías, sino que es un sistema complejo bioquímico que determina cómo nuestro cuerpo utiliza los nutrientes para sus principales funciones.
El metabolismo se divide en dos procesos fundamentales que trabajan de manera complementaria. Comprender estos componentes es esencial para entender cómo nuestro cuerpo gestiona la energía y construye estructuras vitales, aspectos que están directamente relacionados con una alimentación saludable.
Es el proceso de descomposición de moléculas complejas en otras más simples para liberar energía. El catabolismo permite que el organismo obtenga la energía necesaria para todas sus funciones vitales.
Ejemplos de catabolismo:
Es el proceso de construcción de moléculas complejas a partir de simples, consumiendo energía. El anabolismo permite al organismo crecer, repararse y mantener sus estructuras.
Ejemplos de anabolismo:
Estos procesos metabólicos son fundamentales para mantener la salud, ya que determinan cómo nuestro cuerpo obtiene energía, construye tejidos y mantiene todas sus funciones vitales. Para quienes buscan especializarse en el estudio de cómo los microorganismos del intestino influyen en el metabolismo y la salud general, formarse con una Maestría en Microbiota Humana de la Universidad Europea en Ecuador ofrece conocimientos avanzados sobre la relación entre la flora intestinal, los procesos metabólicos y diversas patologías.
Estos son las tres clasificaciones del metabolismo en base a la tasa metabólica o la velocidad a la que el cuerpo humano quema calorías.
Las personas que tienen un metabolismo lento presentan estas características:
En esta categoría se encuentra gran parte de la población. Estas son sus características principales:
Aquellas personas con metabolismo rápido poseen las siguientes características:
Diversas alteraciones pueden afectar al metabolismo de las personas y comprometer su salud. Es fundamental reconocer los signos y acudir con profesionales especializados para un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Se trata de un conjunto de alteraciones que pueden propiciar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Los principales indicadores incluyen:
Es un trastorno que se caracteriza por tener niveles elevados de glucosa en sangre debido a problemas relacionados con la insulina.
Se trata de alteraciones en la función de la glándula tiroides que afectan directamente el metabolismo de la persona que lo padece.
Ante cualquiera de estos trastornos metabólicos, es fundamental acudir con profesionales de la salud especializados. Los nutricionistas están capacitados para diseñar planes alimenticios terapéuticos personalizados que ayuden a regular el metabolismo y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Comprender tu tipo de metabolismo y cómo funcionan estos procesos es esencial para tomar decisiones informadas que contribuyan a tu bienestar. El metabolismo no trabaja de forma aislada, sino que forma parte de un sistema integrado que abarca el bienestar físico, mental y social, conceptos fundamentales de la salud integral. Mantener hábitos saludables como una alimentación balanceada, actividad física regular, hidratación adecuada y descanso suficiente permite optimizar tu función metabólica y prevenir trastornos a largo plazo.
Es posible mejorarlo significativamente con hábitos específicos. El entrenamiento de resistencia incrementa la masa muscular, lo que eleva el gasto calórico en reposo. Consumir proteína en cada comida, dormir entre 7-9 horas diarias y mantenerse bien hidratado también contribuyen. Evita las dietas extremadamente bajas en calorías, ya que pueden provocar el efecto contrario y hacer que tu cuerpo entre en modo de conservación energética.
La velocidad metabólica disminuye gradualmente a partir de los 30 años, con una reducción aproximada del 2-3% por década. Esto se debe principalmente a la pérdida progresiva de tejido muscular y cambios en la producción hormonal. La buena noticia es que el ejercicio de fuerza regular y una nutrición adecuada pueden contrarrestar en gran medida este declive natural.
La forma más precisa es mediante una calorimetría indirecta realizada por profesionales, que mide tu gasto energético en reposo. Sin embargo, puedes identificarlo observando patrones: quienes ganan peso con facilidad pese a comer moderadamente suelen tener metabolismo lento; quienes mantienen peso estable sin restricciones severas tienen metabolismo normal; y quienes comen abundantemente sin aumentar de peso generalmente presentan metabolismo rápido.