
Las primeras aportaciones con base científica sobre la utilidad y las técnicas que posteriormente sentarían las bases para la electroterapia se realizaron a finales del siglo XVIII, sin embargo, no fue hasta 1840 que se descubrió la estimulación transcutánea y fue necesario esperar mucho más tiempo para poder utilizar la corriente eléctrica con fines curativos.
No obstante, en las últimas décadas los avances de la tecnología y la electrónica, así como la llegada de los microprocesadores y la tecnología inalámbrica, han impulsado el desarrollo de la electroterapia, de tal forma que hoy por hoy es una de las herramientas terapéuticas más usadas, así como parte de cualquier programa universitario especializada del sector como es el caso de la Maestría en Fisioterapia Deportiva.
A la electroterapia se le conoce como un tratamiento fisioterapéutico que hace uso de la corriente eléctrica con el fin de estimular determinadas áreas del organismo que sufren dolor nervioso o procesos inflamatorios, así como las lesiones osteomusculares y los músculos atrofiados. Esta terapia tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas, al tiempo que mejora el trofismo y potencia la capacidad neuromuscular. Sumado a esto, mejora la circulación y el flujo sanguíneo local.
La electroterapia es utilizada para tratar diferentes tipos de procesos inflamatorios y dolorosos, de carácter músculo-esquelético y nervioso periférico, también se emplea en los casos de atrofias y lesiones musculares. De hecho, tiene un uso muy frecuente en el campo del deporte porque además de tratar de forma eficaz muchas de las afecciones deportivas comunes, como distensiones y esguinces, previene la atrofia muscular y, además de esto, mejora el rango de movimiento.
En el ámbito deportivo también se recurre a la electroterapia con el fin de facilitar la recuperación muscular luego de practicar ejercicio físico intenso, también para aumentar la fuerza muscular y la resistencia a la fatiga, además de mejorar la elasticidad. Incluso se usa en el área de la estética con el objetivo de facilitar la tonificación y reafirmación muscular y, de otro lado, se utiliza en los tratamientos anticelulíticos y de lipólisis.
Al ser un tratamiento no invasivo, que no genera adicción y tiene pocas contraindicaciones, la electroterapia es una excelente alternativa para reducir el consumo de antiinflamatorios y analgésicos en los pacientes. Sumado a esto, aporta otros beneficios:
El profesional más capacitado para aplicar la corriente eléctrica con fines curativos es el fisioterapeuta. Este, elegirá entre los diferentes tratamientos de electroterapia, en función de la lesión o patología del paciente, su historial médico y el efecto que se pretende conseguir. Las opciones con las siguientes: